Mis 4 estaciones

Estoy convencido de que fue en el otoño cuando puse encima de mi mesa un poemario con algo más de setenta poemas, una ilusión de algo más de setenta toneladas y una calidad de unos setenta quilates. Estoy convencido de que esa amplia colección de versos distribuidos por entre estas páginas, cargadas de tanto sentimiento, con tanto como quieren decir y con tanto como esconden en cada una de las lecturas, se convirtieron en una enorme montaña por la que tendría que dejar pasar las cuatro estaciones, o quizás alguna más, para poder subir a la cima y beberme lo que Paco Blázquez...


























































