Pacientes del Estado

Los pobres urbanos, en sus frecuentes encuentros con políticos, burócratas y funcionarios, aprenden a ser pacientes del estado. En forma recurrente se ven obligados a seguir los dictados del estado, y así reciben una sutil, y no explícita, lección diaria en la subordinación política. Interpretada en este sentido, la espera deja de ser tiempo muerto y se convierte en algo más que una mera acción represiva. La experiencia subjetiva de la espera y la práctica regular de hacer a los indigentes esperar a ser productivos son fenómenos que requieren un examen más detallado. En la línea...


























































