Hablar de Dios resulta peligroso

Tatiana Góricheva, dirigente de la juventud comunista y brillante profesora de filosofía, vivió una etapa atormentada por angustias incomprensibles y una melancolía sin límites. Sin esperanzas de un futuro mejor, se refugió en una vida de excesos y en compañía de gente de los estratos más bajos. Cansada y desilusionada de la vida se interesó por las filosofías occidentales y orientales y se dedicó al yoga. Un día, repitiendo mentalmente el Padrenuestro como un mantra de un modo inexpresivo y automático, se sintió transformada por completo. Comprendió «con todo su ser que Dios ...


























































