Letras

He aquí la inmensa galería de espejos construida por Bob Dylan a lo largo de cuarenta años y al borde de un camino que atraviesa nuestro tiempo como una flecha (hiriente o delicada, profética o burlona, mítica, mundana, despiadada o piadosa) sin hallar nunca el descanso final de la diana. Porque esa galería, que se enrosca en sus propias imágenes hasta infectarse de laberinto, pasa por todas partes sin conducir a ninguna, refleja el escenario interminable de una comedia siempre humana incluso cuando pretende ser divina: las visiones de Johanna se cruzan con las de Isaías en la Calle 4 ...