40 ideas para la práctica de la justicia restaurativa en la jurisdicción penal.
Acerca de esta obra
¿Es posible que las personas enfrentadas por conductas delictivas puedan encontrarse y dialogar?, ¿con qué finalidad?, ¿quedan en entredicho las funciones preventivas del sistema penal?, ¿con qué herramientas trabaja la persona mediadora? Estas son las cuestiones, entre otras muchas, que aborda este libro. Algunas víctimas se acercan a los procesos restaurativos en la búsqueda de datos que completen la verdad del delito sufrido, también en la búsqueda de un reconocimiento. Quedan preguntas sin contestar a cuestiones humanamente esenciales, porque los hechos probados de la sentencia no los aporta, al no ser significativos para la aplicación de la ley. Sin verdad, no hay paz; sin conocimiento de las consecuencias del daño causado, sin reconocimiento de la humanidad dañada, sin palabra honesta y auténtica, sin escucha compasiva, no hay ni reparación, ni responsabilidad, ni crecimiento humano. Se construye paz cuando hubo violencia si se respeta el valor de cada persona, sus cualidades únicas, su humanidad imperfecta, pero digna; cuando se siente el dolor causado al otro. Con el reconocimiento personal, el más íntimo, el que no se puede suplir por ningún otro, las víctimas tienen todos los elementos y datos para iniciar o continuar sus procesos de desidentificación, cerrar sanamente sus duelos, conectar con sus necesidades vitales para continuar la vida sin un muro hasta entonces infranqueable. A profundizar en la teoría, filosofía, ética y metodología práctica de este sistema de justicia restaurativa, está destinada esta obra.
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